Agujero

Te extraño a punto de dar el paso.
Te fuiste y me quedó el agujero en el pecho
pienso en decir adiós y terminar
a lo mejor estás del otro lado de la puerta
porque si no estás más en ningún lugar, dónde podrías estar sino allí
esperándome del otro lado del umbral
la ansiedad me aprieta desde el estómago hacia arriba, pasándome por diafragma, pulmones,
estruja el agujero del pecho y llega a la garganta
y al final de la escurrida ascendente,  apenas terminan de salir un par gotitas que no terminan de resbalar siquiera
dónde estás?
aprendiste a ser quien querías ser?
no existís más y tal vez fue por tu propio bien?
o por ahí estás esperando que se me abra la crisálida y dé el paso que vos diste?
¿diste un paso hacia algún lado?
¿Se te abrió la crisálida?
¿Dónde estás? Me siento tan sólo sin tu presencia, física o virtual.
Que me necesites y que me apoyes.
¿Dónde estás?
Lo de afuera es el ruido del chispeo de viernes frío y húmedo
que hace juego con mi cara porque las gotitas terminan de humedecer
¿Te habrás encontrado con alguien esta noche?
¿Alguna vez pensarás en mí?
Lo que más pienso es que la próxima vez que me veas tu compasión va a detenerte cuando tengas ganas de decirme “¿Qué mierda vi en vos? No valés un disgusto; no valés la saliva que gasté en vos.”
Quise dar un paso para seguirte, pero tenía mis propios grilletes y me esguincé
Me esguincé el día que tenía que salir corriendo.
Un círculo no tiene extremos, cada punto es su propio opuesto.
¿Dónde estás?
¿Te volveré alguna vez?
¿Me dirás esas cosas horribles o sólo las pensarás?
¿Las pensarás?
¿Me vas a contar que encontraste a alguien que sí era suficiente?
¿Me vas a hablar siquiera?
¿Me vas a ignorar?
¿Existo?

(abril de 2024)
 

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